«LA TRAGEDIA DE SALADILLO»(Por Rodrigo Cardozo Samaniego)

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Era un sábado caluroso y soleado del 1° de noviembre de 1967, en el Seminario Menor «San José» de Saladillo (Concepción), el hermoso día se inició con la celebración de la misa como era habitual, seguida del desayuno y la limpieza de todas las dependencias, tarea a cargo de diferentes grupos que se realizaba en medio de bromas y la algarabía propia de la juventud, más como un momento de expansión que de trabajo.

Los alumnos del primero y segundo cursos, cuya edad estaba entre los 13 y 14 años, prácticamente ya habían concluido el año escolar porque la mayoría de ellos habían exonerado los exámenes finales debido a sus excelentes notas en las pruebas previas.

En esa circunstancia, ya que se aproximaban varios días feriados, los alumnos del segundo curso y algunos del primero, pidieron a los superiores la realización de un paseo, a lo que accedió el Padre Antonio Lovera, quien organizó una excursión con aproximadamente 18 chicos, a un lugar habitual ya de paseos para el seminario, denominado Riacho Paraguay-mí, donde el río se bifurca y forma una pequeña isla, al frente, cruzando el río hacia el Chaco, se encuentra el banco Corín (otra isla), ubicado al norte del puerto de Concepción y a unos 7 kilómetros del seminario en línea recta, trayecto que se hacía a pie porque no había otra manera de llagar al lugar, siendo de esa manera la alegre caminata un atractivo más de la jornada.

A las 15:00 horas, llegó la triste noticia del ahogamiento de 5 seminaristas: Los hermanos Del Rosario y Glicerio Valiente Lara (hermanos del famoso Abogado Pedro Rafael Valiente Lara que llegó a ser Procurador General de la República y en ese entonces también seminarista), Hilario Peña, Guillermo Aquino (sobrino del padre Demetrio Aquino, luego Monseñor) y Miguel Medina Cantero.

Al día siguiente 2 de noviembre, el grupo de rescate salió del Puerto de Concepción en un remolcador llamado «Carlos Aníbal», propiedad de Don Heriberto Colombino.

El lugar de la tragedia era una hermosa y atractiva playa, y metros después una barranca a pique, de unos 4 metros de profundidad, en ese lugar el río corría aguas arriba, es decir, había remolinos, trampa mortal para los nadadores advenedizos.

Los 3 primeros cuerpos rescatados fueron los de los hermanos Del Rosario y Glicerio Valiente Lara, que estaban abrazados, y Miguelito Medina Cantero. Fueron llevados inmediatamente al puerto, donde una multitud esperaba ansiosa y luego a la morgue del hospital.

El cuerpo de Guillermo Aquino apareció flotando y pasadas las 17:30 horas, a una distancia de 30 metros, los rescatistas se percataron de algo negro, era la cabeza de Hilario Peña.

En el Hospital, una inmensa cantidad de gente, la mayoría de ellos pobladores de Santa Rosa, parientes de Hilario Peña poblador de esa comunidad.

La misa de cuerpo presente se realizó en la catedral de Concepción con presencia de autoridades locales y la sociedad civil concepcionera, quienes han respondido con solidaridad cristiana y a la altura de las circunstancias.

Un monomotor trasladó los restos de Guillermo y Miguelito, en Primero de Marzo (Coordillera) e Itauguá respectivamente.

Otro avión trasladó a los hermanos Del Rosario y Glicerio hasta la localidad de Alfonso Loma.

Una interminable caravana acompañó a los chicos hasta el aeropuerto para despedirlos.

Imagínense lo que ocurrió con éstos 5 seminaristas, y los demás, al presenciar impotentes la desesperación de sus compañeros, quienes en una heroica actitud de solidaridad y amor cristianos, se lanzaron a las profundas aguas en el intento de rescatar al hermano, que fueron desapareciendo uno tras otro. Un par de chicos más quisieron probar la mortal hazaña del rescate y, por suerte los demás compañeros los hicieron desistir de tal insensatez.

Los 5 fueron tragados por el agua y todo sucedió en unos minutos y apenas a unos 7 metros de la costa, una fuerte remansada de unos 7 metros de profundidad, un pozo en donde quedaron atrapados y luego encontrados en ese mismo lugar.

El primero que fue llevado fue Glicerio Valiente Lara y ante su grito de socorro se lanzó su hermano Del Rosario, arrastrado por la corriente. En un desesperado intento se lanzaron también Guillermo Aquino (primo hermano de ambos), luego Hilario Peña y Miguel Medina Cantero.

En la actualidad, cinco salones del edificio en el Seminario Menor de Saladillo, llevan los nombres de «GLICERIO VALIENTE LARA, DEL ROSARIO VALIENTE LARA, GUILLERMO AQUINO, HILARIO PEÑA Y MIGUEL MEDINA CANTERO».

En la costa del Riacho Paraguay-mí, fue levantado un monolito a los 5 fallecidos y los capitanes de barco que conocen la historia de la tragedia, cuando cruzan por el lugar, siempre hacen sonar la sirena de sus embarcaciones en memoria de los seminaristas ahogados.

1 Comentario

  1. Soy hermana de Guillermo Aquino Valiente, mi madre hasta el sol de hoy llora por su hijo Guille.

    Aun no entiendo tanta irresponsabilidad de los «sacerdotes» qué además de todo jamás ni se disculpar on, tampoco hicieron una investigación exhaustiva. Mi hermano tenia 16 años, era el mayor de todos.
    Pero dejaron niños ir a un río con un sacerdote alcohólico, el Pai Lovera.

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